La Batalla de las Navas de Tolosa

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Batallas

La batalla de las Navas de Tolosa fue crucial en la Reconquista cristiana de la Península Ibérica. Supuso un antes y un después, puesto que, a partir de entonces, se inició la decadencia de la ocupación musulmana de la Península Ibérica hasta su derrocamiento en 1492, con los Reyes Católicos.

Antecedentes históricos

En el año 711, un ejército musulmán de árabes y bereberes destruyó Hispania, reino que los visigodos habían fundado. Después de ocupar casi toda la Península Ibérica, los musulmanes crearon la provincia de Al-Ándalus, la cual quedó integrada al Califato Omeya, de Siria.

En el 750, todos los miembros del Califato Omeya fueron asesinados; todos menos el príncipe Abderramán, que huyó hasta cobijarse en la Península Ibérica y que, más adelante, fundaría el Emirato de Córdoba. En 929, Abderramán III, se independizó de los abasidas (quienes asesinaron en su momento a los miembros del Califato Omeya) y fundó el Califato de Córdoba.

Este hecho desencadenó una guerra civil que puso en crisis al califato y la cual se resolvió con la división del territorio en una treintena de pequeños Estados, denominados reinos de taifas.

Cristianos y musulmanes sostenían una disputa territorial por el control de las tierras de la Península Ibérica. Para hacer frente a los ataques cristianos, los reinos de taifas llamaron en su ayuda a los almohades del Magreb, al norte de África, los cuales integraron los reinos de taifas a su califato.

En 1195, los almohades (que ya habían integrado los reinos de taifas a su califato) vencieron a los cristianos en la batalla de Alarcos y amenazaron la ciudad de Toledo. Alfonso VIII de Castilla, con el fin de impedir el avance de los almohades, convocó a los reyes cristianos de la Península Ibérica para formar una alianza.

Los bandos de la batalla

Con la derrota cristiana en la batalla de Alarcos, Alfonso VIII de Castilla quiso aunar fuerzas con el resto de reyes cristianos para derrocar, de una vez por todas, a los almohades. Por tanto, en lo que más adelante será la batalla de las Navas de Tolosa, se enfrentan cristianos y musulmanes.

1. El reino musulmán lo comprenden el califato de los almohades, el cual se extiende desde el norte de África hasta el sur de la actual España. Al mando estaba el califa Muhammad-an-Nasir y había amenazado Toledo para anexionarlo a su gobierno.

2. El reino cristiano, también conocido como Santa Cruzada, consiste en una alianza de los reinos cristianos de Castilla, León y Aragón. Fue apoyada por la Orden de Calatrava, la Orden de Santiago, los Caballeros Templarios, los Caballeros Hospitalarios y voluntarios franceses, leoneses y portugueses. Al mando de este frente estaban los reyes Alfonso VIII de Castilla, Sancho VII de Navarra y Pedro II de Aragón.

Para formar el frente cristiano, fue necesario el papel eclesiástico. De esta manera, el obispo de Toledo, Rodrigo Jiménez de Rada, logró convencer a los reyes de Navarra y Aragón para que se sumaran a la lucha contra los almohades. El Papa Inocencio II, por su parte, prometió el perdón de los pecados a todos los que lucharan contra los almohades.

Desarrollo de la batalla

El ejército cristiano, ya formado por la alianza de los reinos de Castilla, León y Aragón, se reunió en Toledo en mayo de 1212 y, desde ahí, iniciaron su marcha hacia el sur de la Península Ibérica para derrotar al ejército almohade.

El ejército de An-Nasir intentó evitar la batalla bloqueando el paso de los cristianos antes de llegar a su destino, lo cual no consiguieron. De hecho, el ejército cristiano consiguió que la batalla se desarrollara sobre un terreno que el ejército musulmán no había elegido y que no era favorable para su forma habitual de combatir.

Así, la mañana del 16 de julio de 1212 las tropas cristianas cargaron contra los musulmanes, iniciando la batalla de las Navas de Tolosa.

El califa An-Nasir ordenó al cuerpo central de su ejército avanzar sobre la vanguardia cristiana, mientras la caballería musulmana avanzaría por ambos flancos. De hecho, el ejército musulmán llevó a cabo la misma estrategia que desarrolló en la batalla de Alarcos, la cual le dio la victoria entonces pero no consiguió hacerlo en la batalla de las Navas de Tolosa.

Así, la estrategia desarrollada por el califa An-Nasir consistió en fingir una retirada para atraer al ejército cristiano y conseguir derrotarlo. Sin embargo, los cristianos elaboraron su propia estrategia intuyendo que los musulmanes adoptarían la misma que les llevó a la victoria en Alarcos.

El ejército cristiano, de esta manera, se dividió en tres frentes: Alfonso VIII y su caballería en el centro, la caballería aragonesa con Pedro II por el flanco izquierdo y Sancho VII de Navarra y su caballería por el flanco derecho. Este ataque resultó exitoso para los cristianos, ya que consiguieron detener a los musulmanes y estabilizar el frente de batalla.

En la tarde de aquel 16 de julio, Alfonso VIII ordenó el avance de toda la retaguardia cristiana, integrada por los mejores hombres de los tres reinos. Así, las líneas musulmanas se retiraron, a pesar de doblarles en número, y los cristianos avanzaron hasta el campamento del califa An-Nasir, que huyó hasta la ciudad de Jaén.

Implicaciones de la batalla en el transcurso de la Reconquista

La batalla de las Navas de Tolosa fue el inicio del final de la etapa almohade en la Península Ibérica. Los musulmanes perdieron gran parte de los efectivos que lucharon en la batalla, comenzando el declive del reino musulmán.

Con el triunfo de los cristianos en la batalla de las Navas de Tolosa, estos obtuvieron el control de los castillos de Vilches, Ferral, Baños de la Encina y Tolosa y destruyeron las ciudades de Úbeda y Baeza.

Los descendientes de Alfonso VIII se centraron en conquistar territorios musulmanes. Así, Fernando III El Santo, sucesor del rey cristiano, tomó Córdoba en 1236, Jaén en 1246 y Sevilla en 1248. En los territorios conquistados a los musulmanes, se inició el repoblamiento y la evangelización de esos territorios, así como la construcción de nuevos santuarios y la reconstrucción de antiguos templos visigodos.


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